El matón del barrio, en forma de chacal, se fue con las manos vacías. Y es que el pequeño erizo demostró otra vez que más vale la maña que la fuerza. Gracias a Pelayo por hacer de dedicado narrador y a los peques por la atención. En breve, otra historia...
Muy bien Pelayo y muy bien por los peques🫠🫠
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