ALIMENTANDO EL ESPÍRITU

Según llegó, saco una galleta del bolsillo; luego, otras dos se sumaron a la fiesta. Extrañado, le pregunté que cuál era el motivo. Contestó que no le había dado tiempo a desayunar. Así que le ofrecimos la posibilidad de prepararse un «Nesquik», para completar tan yermo panorama alimenticio... Un milisegundo tardó en organizarlo todo. Tal diligencia, motivación y disciplina hacía tiempo que no se veía en un «trabajo escolar»... Es mundial. ¡Viva Gabi!




Comentarios

  1. Estas cosas solo pasan en la escuela de Gera.Que suerte tienen estos niños!!!

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