DOS FORMAS DE VERLO...
Como decíamos ayer, les propusimos a peques y mayores construir un cuento con las mismas fichas. Empezaron los peques y más tarde, siguiendo el orden del primer cuento, los grandes inventaron el suyo. Comienzan de forma idéntica: en la Tierra era de noche porque se veía la Luna. Pero a partir de ahí, ya empiezan a separarse los dos argumentos. En el cuento de los grandes, el problema era, básicamente, que el señor de la lupa no veía tres en un burro y quería entrar en casa... Tuvo que llamar a Urgencias, y el pobre terminó desvalijado por el truhán del vecino... Con los peques, la cosa cambia: ¡nada menos que la estrella fugaz va y se carga la Luna! trozos cayendo, fuego, de todo... Luego, aparece un señor que se despierta e intenta escapar del fuego originado, menos mal que le ayudó la policía y por fin pudo -como ayer- irse de vacaciones...
Pues aquí están las dos visiones: una más hilada y -llamémoslo así- lógica; la otra, aunque con mayor guía de un adulto -llamémosle así también- más alejada de "lo esperado".
Sólo fue un pequeño experimento, poco podemos extrapolar; así que, para gustos, colores; para mí, ¡dos genialidades!


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